dijous, 6 de maig del 2010

Argasmus, un nou concepte d'intercanvi cultural


Argasmus és un nou terme referent a l'intercanvi cultural, encunyat per ma germana gràcies al do de la línia femenina de la meva família per deformar paraules. Etimològicament, procedeix de la combinació de Erasmus + orgasme, i fa referència a l'orgasme produït al saber que et donen un Erasmus, o bé a una experiència orgàsmica relacionada amb l'Erasmus com, per exemple, "tirarme a una estudiante de Alemania, Suiza o por ahí mientras estoy de Erasmus", segons un dels contactes del Facebook de ma germana. S'ha de reconèixer que el concepte mola i s'hauria de promoure, no? :p

Un cop feta la gràcia amb el terme, certament, tinc pensat demanar-me un Erasmus pel que seria el primer quatrimestre de "5è", a Suïssa o al nord d'Itàlia. No només per l'experiència en sí, sino també per preparar un projecte que... de moment no diré no sigui cas que algú em robi la idea. ^_^

La foto és de Lugano (Suïssa), el meu objectiu estretègic quant a destinació.

divendres, 30 d’abril del 2010

La mafia de la SGAE (Sindicato de Gángsters, Atracadores y Estafadores)


Decía Albert Einstein que sólo hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana, y que no estaba seguro de lo primero. Pero sin duda alguna, en lo segundo estaba totalmente acertado. Yo no sé si a veces los que nos mandan (o los que mandan a los que nos mandan) se creen que somos imbéciles [me permitiré de usar un lenguaje muy contundente, dada mi indignación] o es que simplemente saben que no tenemos más remedio que tragar con lo que ellos quieran, ya que al fin y al cabo la política española es simplemente la apariencia formal de la economía. Pero me siento insultado como ciudadano y como ser humano inteligente cuando quieren hacerme creer ciertas cosas.


Está de actualidad la codicia de la SGAE, una agrupación de truhanes y vividores cuyo trabajo consiste en cobrar un sueldo astronómico (y una pensión de jubilación de más de 20.000 euros al mes para su director) por exprimir a la gente con todas las excusas que puedan. Primero querían cobrar a las peluquerías por poner música, luego a los institutos por representar obras de Lorca (al cual no creo que le importe mucho a estas alturas) y su última ocurrencia es querer cobrar a las bibliotecas por prestar obras (es decir, por cumplir su cometido).


Supuestamente se dedican a la defensa de los derechos de autor frente a la monstruosa amenaza de las descargas por Internet que arruinará a los creadores y acabará por destruir a la propia cultura. Bueno, el caso es que estas descargas llevan muchos años llevándose a cabo y ninguno de estos señores se ha muerto aún de hambre. Aunque no es de extrañar, cuando los beneficios de este Sindicato de Gángsters, Atracadores y Estafadores se reparten por cuotas de poder en el mercado, sin importar si por lo que se cobra es el último disco de Bisbal o el concierto anual de la Orquestra Nacional de Gaitas Gallegas. Y otro tanto con el canon digital, otra memez como un piano: ¿Cómo saben ustedes que voy a utilizar ese disco duro para piratear? ¿Y si quiero tener un backup de mis archivos? ¿Y si quiero guardar mis partidas de la X-Box 360? ¿Y si tengo una colección de porno polaco? ¿Les voy a ocasionar algún perjuicio a los autores de la SGAE?


La estocada a este absurdo la ha ejecutado Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), cuyo último informe registra un aumento de los beneficios del sector musical, a pesar de la apocalíptica amenaza de las descargas. La clave es simple: reconocer que la industria musical debe adaptarse a los cambios tecnológicos y promocionar otras formas de distribución como el iTunes [el Word me lo cambia por atunes] o un aumento de las giras y conciertos en directo, que además son un espacio mucho más democrático y no sometido a los que tienen poder en la industria.


Este informe desmiente completamente la idea de que las descargas o la utilización de la música en público son una amenaza para los autores, y a la vez señala quiénes son las amenazadas: las grandes distribuidoras comerciales, que son las más beneficiadas en su papel de intermediarias entre el creador y el consumidor, y que ven como el poder que tenían se les escapa de las manos. El autor VENDE sus derechos de explotación a las distribuidoras, y son estas las que se lucran con la distribución física de las obras. No es, por lo tanto, una cruzada por los derechos de los creadores, sino de una pura y simple defensa gremial de distribuidoras físicas contra páginas de descarga. Que desde su punto de vista me parece normal que defiendan sus intereses, pero que no nos lo quieran vender como lo que no es.


Aun así, seguramente la Ley de Economía Sostenible tirará adelante. Pero no sé qué esperan conseguir con ella, ya que resulta imposible cerrar todas las páginas de descargas y rápidamente aparecerán otras páginas y nuevas formas de descarga. Por eso me parece penoso, y me indigna profundamente, que se tengan que dedicar valiosos recursos económicos de las arcas del Estado a proteger una industria que se niega a evolucionar y que más temprano que tarde tendrá que resignarse a lo inevitable. Al fin y al cabo, hace ya tiempo que existen las fotocopiadoras y hoy se editan más libros que nunca.

dilluns, 19 d’abril del 2010

El poder para revolucionar el mundo


«Ve't aquí que, un dia, fa molt i molt temps, hi havia una princesa trista i jove que feia molt poc que havia perdut el seu pare i la seva mare. Aleshores, va aparèixer un príncep muntat en un cavall blanc: era una figura galant, amb un dolç somriure que, embolcallant la princesa amb el perfum d'una rosa i eixugant les llàgrimes del seu rostre, li va dir: "Petita, hauràs de portar tota aquesta pena i aquesta tristesa amb tu, però no perdis aquesta noblesa i aquesta força quan creixis. Això és perquè recordis el dia d'avui". "Ens tornarem a trobar?". "Amb aquest anell d'amor, estaràs sempre al meu costat". Aquell anell que ell li va donar era un anell de comprimís, com ella creia? És possible; sigui com sigui, a la princesa la va impressionar tant aquell príncep que, al final, va decidir que ella mateixa seria com ell. Però, va ser una bona idea, això?»

Esta es la introducción de la serie de anime Utena, la chica revolucionaria. Es una serie que tiene amantes y detractores por igual, desde quienes dicen que es una buena o incluso gran serie llena de metáforas hasta quienes dicen que es una completa ida de olla y que no la entiende ni quien la escribió. Hay que decir que yo, a pesar de ser de los que opinan lo primero, comprendo perfectamente a los que dicen lo segundo.

Utena es la historia de una chica (la que da nombre a la serie) que busca su lugar en el mundo yendo en contra de los roles que se le quieren asignar como chica, es la historia de su lucha contra el arquetipo que los demás (aunque no todos) esperan que ella sea. Los arquetipos son figuras que encarnan un conjunto, modelos, construcciones prefabricadas de los miembros de un colectivo. Pueden usarse bien para facilitar la identificación de roles en obras narrativas o bien para enseñar algo, ya que a menudo los arquetipos representan modelos a imitar o a evitar.

Utena, sin embargo, se rebela contra estos roles. Esta es también una historia sobre cómo una chica se convierte en mujer y deja de soñar en un príncipe azul para convertirse ella misma en el príncipe que hace realidad por sí misma lo que desea conseguir. Esto la lleva a enfrentarse en una serie de duelos a espada contra varias personas que desean obtener el "poder para revolucionar el mundo", un misterioso poder que según creen les permitirá hacer realidad sus deseos. Aunque Utena no anhela este poder conscientemente, realmente es la que más lo busca: pues (spoiler de la serie para quienes quieran verla y aclaración para quienes la vieron y no la entendieron) "el poder para revolucionar el mundo" no es otra cosa que el coraje para transformarse ella misma, dejar atrás sus miedos y hacer realidad lo que desea.

"El poder para revolucionar el mundo" es, entonces, lo que tod@s anhelamos, y el mensaje de la serie es claro una vez que se entiende esto: Un arquetipo no debe decirte quién eres ni cómo debes vivir. Puede hacértelo más fácil, pero como dicen en la serie mediante una metáfora que se repite hasta la saciedad:

«Si la closca de l'ou no es trenca, el pollet morirà sense haver nascut.
Nosaltres som el pollet; l'ou és el món. Si la closca de l'ou no es trenca, nosaltres morirem sense haver nascut.
Trenquem la closca del món per revolucionar el món!»

dissabte, 17 d’abril del 2010

El poder de las palabras


Puede que suene a tópico, pero las palabras tienen un poder inmenso, mucho más del que normalmente pensamos. Las palabras pueden empezar relaciones (“¿somos amigos?”), salvarlas (“perdóname, por favor”) o destruirlas irremediablemente (“¡te odio!”). Cuando se ha pasado por estas experiencias, se es consciente del verdadero poder de las palabras y se utilizan con más cuidado; ya que, como muchas cosas, destruyen más fácilmente que crean, como dice un proverbio latino: “et verba et arma vulnerant (tanto las palabras como las armas hieren)”.


Sin embargo, soy un romántico al que le gusta creer en el poder creador de las palabras, como bien saben mis amigas, a las que no escatimo las palabras bonitas (como no deja de recordarme una de ellas: “¡Eso se lo dices a todas!”). Hay quienes dicen que con esta actitud las palabras pierden su valor; como si fueran perlas que, a costa de exponerlas a la luz, pierden su brillo. Sin embargo, yo no creo que sea así ni veo ningún problema en decirlas a menudo, si son sentidas.


Hay dos expresiones que personalmente me ayudan a pasar el día el día: La primera, ampliamente conocida por mis amig@s y compañer@s, es mi típico “¡me pone!” que expresa mi más alto grado de entusiasmo hacia algo inmaterial (y que, a pesar de las apariencias semánticas, no tiene nada que ver con ninguna pulsión erótica). La segunda es "te quiero" y se refiere a aquello que los griegos llamaron philia, el afecto o amor fraternal a las personas de nuestro entorno social. A esto viene la foto de dos amigas que representan para mí este concepto.


Para terminar, una reflexión de aquellas que surgen cuando se deja a la mente divagar: ¿Por qué a las personas que sienten deseos sexuales hacia los animales se les llama zoofílicos, si su deseo nada tiene que ver con la philia?

dilluns, 5 d’abril del 2010

El fotógrafo olvidado

Fotografía: Calton Hill, Edimburgo. Hecha por un servidor y por algún fotógrafo olvidado.

¿Os habéis dado cuenta, cuando vais de viaje y os paráis a hacer fotos en algún lugar, que la gente hace cola para hacer la misma foto en el mismo lugar? ¿De que habrá miles de fotografías iguales, hechas por distintas personas? ¿De que, haciendo una búsqueda de imágenes con Google, podéis encontrar imágenes casi calcadas?

Hay un fotógrafo que nos dice qué deberíamos fotografiar al ir a un lugar. Es quien yo llamo el fotógrafo olvidado, la persona que hizo en su momento las fotos de la guía de turismo o de la revista de viajes donde vimos nuestro destino y pensamos "tengo que ir allí". ¿Os dais cuenta de que, una vez allí, buscamos el lugar concreto de esa foto y a veces nos decepcionamos si no lo encontramos? Seguimos los pasos del fotógrafo olvidado, esa persona que no conocemos, a cuyo nombre (si es que aparece, lo que no siempre es así) no prestamos atención y si lo leemos lo olvidamos enseguida. Pero que, sin embargo, motivó nuestras acciones y guió nuestros pasos hacia lugares concretos. Tal vez, con sus fotos, hizo que nos gastáramos un dinero para ir a ese lugar. Tiene sobre nosotros más poder del que han tenido algunos fotógrafos de renombre y, sin embargo, es el fotógrafo olvidado (o la fotógrafa olvidada).

Pensad también en cuando compráis una postal. Tal vez os parezca preciosa, pero ¿os fijáis en quién la ha hecho? ¿Quién será responsable de haber transmitido al destinatario de la postal el gozo del lugar que habéis visitado? Es también un fotógrafo olvidado, que cobrará lo que corresponda por su trabajo, pero permanecerá en el anonimato, sin importar cuán bellas sean sus fotografías y los sentimientos que estas transmitan.

Nadie presta atención al fotógrafo olvidado. Quiero simplemente reivindicar sus méritos.

dimarts, 30 de març del 2010

Aqua/Aria, una historia sobre la felicidad cotidiana

Las buenas historias no necesariamente son grandes historias con un argumento épico. A veces se encuentran pequeñas perlas que cuentan historias cotidianas de las que se puede aprender mucho. Es el caso de uno de los pocos manga que sigo leyendo tras mi época más friki: Aqua/Aria, de la mangaka Kozue Amano. Aria (con 12 tomos) es la continuación de Aqua (de 2 tomos), pero son la misma historia que simplemente cambio de título. En España la editorial Ivrea lleva publicándolos desde ya ni me acuerdo cuándo, y a día de hoy ya sólo les queda por publicar el último volumen. También cuenta con una serie de animación de tres temporadas (13 capítulos la primera y la tercera, 26 la segunda, un capítulo especial de transición entre la primera y la segunda y otro especial como final de la historia).


Aria se sitúa en un futuro lejano (la historia empieza en el año 2301) en el que Marte ha sido convertido en un planeta habitable. Incrementando la temperatura del planeta, este ha quedado cubierto en su mayoría por agua y por ese motivo ha sido renombrado Aqua. En la ciudad de Neo Venezia, construida a semejanza de la Venecia de la Tierra, una de las profesiones más respetadas es la de undine (gondolera), puesto que una gran parte de las actividades se realizan usando la góndola como transporte. La protagonista de la historia es Akari Mizunashi, una chica de la Tierra que decide irse a vivir a Neo Venezia para convertirse en undine. A medida que avanza en su aprendizaje, conoce a otras gondoleras junto a las que descubre las maravillas de esa ciudad y que la felicidad puede hallarse en las cosas más cotidianas.


La belleza de esta historia es que refleja de manera sencilla la felicidad que se puede encontrar en cosas tan simples como explorar un lugar que no conocías, pasar una tarde paseando con l@s amig@s, sentarse en el puerto o en un café a contemplar el atardecer… Es una historia que avanza muy poco a poco, pero no importa, pues su encanto está en la atmósfera tranquila que transmite. Es una historia para relajarse y deleitarse en la belleza de los pequeños momentos.

dilluns, 22 de març del 2010

Poema de Navidad

Hace algún tiempo, haciendo limpieza en mi casa encontré este poema de Navidad que me hicieron aprender en primaria. Yo no sé cómo nuestra tutora no pensó en el trauma monstruoso al que sometía a unos tiernos infantes... Aquí va:


Carta de verdades llena,
muy sentida y amorosa,
que escribió un pavo a su esposa
la víspera de Nochebuena

Pava de mi corazón:
Escúchame… y no te asustes ni te asombres.
No te fíes de los hombres,
tú no sabes como son.

En mi anterior carta te decía
lo bien que en Madrid yo estaba,
y lo que me paseaba
por sus calles cada día.
Mas bien mis paseos pagué,
pues un domingo salí
y un hombre se fijo en mí.
Yo asombrado le miré,
¿Cuánto vale?, preguntó.
Y mi cicerón le dijo,
50 euros, precio fijo,
¿lo quiere usted? ¿Sí o no?
Yo sentí un escalofrío,
quise en vano hacer la rueda,
vi brillar una moneda,
y el hombre exclamó ¡ya es mío!
Por las patas me cogió
(figúrate qué trabajo)
y ¡ay, pava! cabeza abajo
a su casa me llevó.

Ya iba a llorar como un niño,
cuando a la casa llegamos,
y vi que mis nuevos amos
me trataban con cariño.
¡Vaya un pavo,
si es de lo bueno,
si pesa casi un quintal,
parece que esta relleno!
Manuela, cuídelo bien,
(Manuela era la criada)
que no le falte de nada.
Señorito, ya lo sé.
Déle a comer lo que quiera,
muchas nueces sobre todo.
En fin hija, de tal modo
me trató la cocinera,
que yo, sin pensar en nada
más que engordar, decía
¡no hay ganga como la mía,
ni vida tan regalada!

Pero ¡ay pava de mi corazón!,
de lo que me acabo de enterar,
y que te va causar
un grandísimo dolor:
¿Sabes por qué me cuidaban
con tal lujo y tal derroche?
¡Para comerme esta noche,
por eso me cuidaban!

Ten presente esta lección
y en ella tus ojos fijos,
y que la aprendan mis hijos,
hijos de mi corazón;
y gritad una y mil veces,
con voz que a la tierra asombre,
¡guerra a la mujer y al hombre,
a las trufas y a las nueces!