dimarts, 22 de juny del 2010

Recomendaciones literarias: Valerio Massimo Manfredi

Hace un rato, al entrar en mi habitación he reparado en un libro que empezaba a acumular polvo en la estantería. Se trata de La Torre de la Soledad, la primera novela que leí de Valerio Massimo Manfredi, uno de mis autores favoritos junto con Pauline Gedge. Profesor de Arqueología en la Universidad de Milano, sus novelas además de estar brillantemente escritas a menudo tienen relación con la arqueología y el legado de las civilizaciones antiguas. Sus obras más famosas son Alexandros, una trilogía sobre las conquistas de Alejandro Magno; y La última legión, más conocida gracias a su adaptación cinematográfica en 2007. Pero yo hablaré de dos obras suyas menos conocidas y que me gustaron sobremanera.

La primera es la ya mencionada La Torre de la Soledad. Ambientada en 1930, es la historia de un arqueólogo que sigue la pista de su padre, perdido en el desierto del Sahara mientras realizaba una misteriosa investigación. Philip Garrett, que así se llama, descubre en Pompeya la habitación de Avile Vipinas, arúspice etrusco que acompañaba una expedición del César cruzando el desierto. Avile Vipinas, único superviviente de la expedición, dejó constancia de una presencia feroz y misteriosa nacida de una torre solitaria situada en el extremo del mar de arena: las temidas Arenas de los Espectros. Garrett, entonces, emprende un peligroso viaje al Sahara para descubrir lo que se oculta en la llamada Torre de la Soledad.

Mientras tanto, en el Vaticano, Guglielmo Marconi es convocado en mitad de la noche al observatorio de La Specola, donde una potentísima radio, construida con gran secreto, está captando una misteriosa señal que proviene del espacio. El padre Boni, director del observatorio, ha hecho construir esa radio tras haber descubierto un texto oculto durante siglos en un lugar recóndito de la Biblioteca Vaticana, que años antes el padre de Garrett había logrado traducir: una especie de biblia elaborada por una civilización mucho más antigua que cualquiera de las conocidas; quienes antes de extinguirse habían construido la Torre de la Soledad y lanzado una señal al espacio.

¿Qué esconde la torre? ¿Quiénes eran, si realmente existieron, los Blemmi de los que hablaban los antiguos viajeros? ¿Cuál es el secreto de la bella Arad, heredera de Hallaki, por cuyas venas corre la sangre de las antiguas reinas negras de Meroe?


La segunda novela de Manfredi que recomiendo es El oráculo. Ambientada en Grecia, comienza en 1973 durante los últimos días del gobierno de los militares y las revueltas estudiantiles. En el Politécnico de Atenas, los estudiantes permanecen encerrados en señal de protesta contra el régimen, y como respuesta el ejército ataca la universidad. Claudio, un estudiante, consigue sacar del edificio a su novia Heleni, muy malherida, con la ayuda de sus amigos Michel y Norman. Esa misma noche, el arqueólogo Periklis Harvatis realiza un increíble descubrimiento: un jarrón de oro macizo con un grabado que representa el último viaje de Ulises; y lo confía a su ayudante Aristotilis, cuyo camino acabará cruzándose con el de los estudiantes a la fuga.

Diez años más tarde se suceden diversos asesinatos que indudablemente parecen una venganza por la matanza del Politécnico, por lo que Michel y Norman regresan a Atenas para intentar esclarecer el asunto. Pero lo más extraño es que el asesino, guiado por la mano de un personaje mítico [genial que hasta la última página no se descubre quién es], parece reproducir la profecía del jarrón que vieron en manos de Aristotilis y que, sin saberlo, les afecta muy directamente. ¿Quién es el misterioso Almirante Bógdanos, y cómo terminará la profecía?

divendres, 28 de maig del 2010

Tempus fugit

Ha arribat una vegada més l'últim dia de classes. Ara només em queden dos exàmens (o, amb una mica de mala sort, tres) i acabar un treball que tinc temps d'entregar fins el 16 de juny, i haurà començat oficialment l'estiu, gairebé coincidint amb l'estiu astronòmic.

Tinc la sensació que aquest curs ha passat molt ràpid, si bé tinc sempre aquesta sensació. De fet, encara em sembla que fos abans d'ahir que feia primer i que digués cada dia, en fer transbord als Ferrocarrils, "bé, com ja sabeu, jo baixo a Sant Cugat" (estació a la qual està feta la foto que il·lustra aquesta entrada). Serà cert allò que el temps passa ràpid quan t'ho passes bé; i és que, malgrat tots els pous i l'estrés de què crec que ens queixem tothom que fem periodisme, han estat tres anys fantàstics i em fa pena pensar que el pròxim serà l'últim. De veritat, m'hi quedaria un parell d'anys més (però no ho ansio tant com per repetir XD).

Vaig entrar a la uni per moltes coses, i la majoria de les meves expectatives s'han complert. He conegut persones fantàstiques amb qui he fet aquest camí i he passat alguns dels millors moments de la meva vida, i que són la principal raó per la qual em fa pena acabar l'any que ve, el no veure'ns cada dia. He après moltes coses, algunes interessants, d'altres útils, i bastants que no sabria si les puc considerar ni una cosa ni l'altra.

No sé si al llarg de la carrera m'he preparat per a ser el tipus de periodista que volia ser quan vaig entrar a la facultat. Aquesta tarda llegia un reportatge d'una amiga meva i l'admiro perquè veig en ella el tipus de periodista que jo voldria ser i que no sé si podré arribar a ser. He demanat les pràctiques al programa
El medi ambient de TV3 entre altres coses per descobrir si puc ser-ho. I si realment vull ser-ho o em sento més atret per altres camps que no em realitzen tant com aquest a nivell personal però que m'interessen més a nivell de curiositat per altres cultures (Àsia, cultures antigues... tinc la mirada posada en màsters sobre aquests temes)...cosa que una part de mi consideraria una traïció als principis que em van fer escollir aquesta carrera, no perquè tingui res d'indigne canviar d'opció, sinó que no estaré dedicant la meva feina a fer un món millor.

Potser encara és una mica d'hora per dir això, però tal i com pensava quan vaig entrar, els meus dies a l'Autònoma han estat els més feliços dels últims anys... i em fa molta pena pensar que aviat me n'hauré de despedir.

dilluns, 24 de maig del 2010

La bella y la bestia


La belleza es, según la RAE, una “propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual.” Normalmente se asocia este deleite al sentido de la vista, mientras que la misma sensación tiene otros adjetivos para los demás sentidos y sensaciones. Asimismo, si producir deleite es una condición sine qua non para la belleza, está claro que se trata de una sensación subjetiva, aunque en cada sociedad existan unos cánones respecto a ella.


Por otro lado, “bestia” es un término que se puede usar no sólo para referirse a una condición biológica, sino ligado a la actitud. No solemos decir que un gato manso es una bestia, y en cambio se puede decir que una persona es bestia cuando consideramos que carece del comportamiento adecuado.


En la última clase de periodismo cultural nos pidieron nuestra opinión respecto a Kate Moss. La verdad es que a priori no supe de quien me hablaban, hasta que me la identificaron con una fotografía de un anuncio y yo solté un (tal vez herético) “ah!, la tipeta esa de los anuncios.” Se supone que debía conocerla, pero para mí no era más que una de tantas modelos de formas estilizadas y ligeras de ropa, una entre muchas que no son más que representaciones públicas de personas que no conozco. No me infunde un particular deleite espiritual (si acaso sería hormonal, y tampoco es que sea mi tipo) que me haga amarla, y no ha llevado el tipo de vida que uno desearía para su hija, así que para mí no es ninguna “bella” sino una “tía buena” a secas.


Bella es también el nombre de una bestia y no, no me refiero a la hiperhormonada adolescente que protagoniza Crepúsculo, sino a una hembra de leopardo que vive en el parque de Masai Mara, en Kenya. Bella es uno de los animales protagonistas de la serie documental Diario de los grandes felinos (Big Cat Diary), que lleva varias temporadas siguiendo la vida de diversos felinos del parque. A lo largo de los capítulos uno llega a cogerles cariño y, aunque no soy tan inconsciente como para pensar que no son más que gatos grandes, tienen actitudes muy conmovedoras como hacer frente a un adversario más poderoso que podría matarles sin problemas, con tal de proteger a sus cachorros. Tal vez no llegue a amarlos, pero sí que se establece una cierta empatía con ellos (lo cual es una de las claves de un buen documental).


¿Quién es la bella y quién es la bestia? Probablemente ambas sean las dos cosas, dependiendo del punto de vista que tomemos. La “bestia” intenta sobrevivir en la dura naturaleza, la “bella” en la dura sociedad.


diumenge, 16 de maig del 2010

Cuando la ficción supera a la realidad

Mucho se ha dicho sobre la supuesta falsedad de que el hombre llegase a la Luna. Un amigo mío dice que si con la tecnología de hace 40 años se consiguió enviar un módulo tripulado a la Luna, ahora con una PlayStation 3 cualquiera podría hacerlo; y en cierta ocasión me comentó una serie de incongruencias respecto a las imágenes de los primeros astronautas pisando la Luna: la bandera que ondeaba, las sombras dobles, la ausencia de estrellas en el tapiz negro del espacio… teorías de la conspiración que son muy entretenidas de leer en una tarde aburrida.


No hace mucho vi un documental, titulado Operación Luna, que trataba justamente de estas incongruencias. Según este, todo habría sido una farsa organizada por Nixon, grabada en los estudios de 2001: Odisea en el espacio y dirigida por Stanley Kubrick. Presuntamente luego exiliaron a las quimbambas a los que habían filmado las escenas de los astronautas campando por la Luna y, como no se fiaban, enviaron a agentes de la CIA a liquidarlos. Debo reconocer que el documental tenía su punto y que llamó mi atención ya que justamente había visto otro documental donde desmontaban estas teorías de la conspiración (por ejemplo, que la bandera ondeaba justamente porque, al no haber atmósfera en la Luna, al moverla seguía un movimiento pendular).


Y justo antes de los créditos de Operación Luna te enterabas de que todo el documental era un montaje, lo que se llama un mockumentary o falso documental. Este es, como su nombre indica, una filmación que pretende hacer pasar por auténticos unos hechos ficticios. Lo curioso es que este documental ha servido de base para que muchos crean realmente que el hombre no llegó a la Luna, poniendo en duda aquello de que la realidad supera a la ficción. En este caso es al revés: la ficción supera a la realidad, si está lo bastante bien hecha.



¿Arte o artesanía?

[Clicar en la imagen para verla a mayor tamaño]

A veces la mayor cordura está en no tomarse las cosas en serio. Esta imagen fue producto de mi hastío hacia una actividad para una asignatura de libre elección sobre la historia de China. Evidentemente no es un recipiente para hacer fondue, pero ¿por qué no podría haberlo sido? Tiene la forma, tiene la cavidad, tiene las patas… ¡Podría funcionar perfectamente!


Este jarrón de bronce es una reliquia de la era de los Zhou Occidentales (1050 aC – 221 aC) y se utilizaba para funciones ceremoniales. El hecho de ser un valioso vestigio arqueológico lo sitúa en una posición más próxima al arte que a la artesanía; sin embargo, atendiendo al sistema de producción masiva modular en que fue producido, deberíamos considerar si no es artesanía. El arte se diferencia de la artesanía en varias cosas, pero la más evidente es que una obra de artesanía está creada para servir a una finalidad mientras que una obra de arte suele ser una finalidad en sí misma. Así pues, qué es este jarrón, creado con una finalidad y ahora considerado una pieza con valor en sí misma: ¿arte o artesanía? Y si fuese artesanía, ¿acaso no podría servir igual de bien como recipiente para hacer fondue que como pieza ceremonial?


Por otra parte, para la mayoría de nosotr@s, la caligrafía es un instrumento. Aprendemos a escribir para comunicarnos, no porque lo consideremos una actividad artística. Sin embargo, en China la caligrafía está considerada un arte próximo a la poesía: de nada sirve hacer bellos versos si la caligrafía no es hermosa a la vista. La estética de los signos es un fin en sí mismo.


La disyuntiva entre arte o artesanía depende en parte del punto de vista.



divendres, 14 de maig del 2010

Democràcia 0-3 Corrupció i franquisme

Avui és un dia molt trist per a la "democràcia" espanyola. La suspensió del jutge Baltasar Garzón per part del Consejo General del Poder Judicial és l'enèsima mostra que la "justicia" espanyola en ocasions sembla una broma, i de bastant mal gust.

No discuteixo que Garzón va vorejar algunes línies vermelles que el procediment permet. Ara bé, què és més important, el procediment o la justicia? En una escolta telefònica en què un imputat per corrupció s'intenta escaquejar, importa realment si estava permesa? Com es pot entendre que un jutge que ha tret a la llum tants casos de corrupció, màfies, terrorisme, que ha iniciat processos contra dictadors i crims d'Estat, sigui suspès per intentar fer justicia? Com es pot permetre que al final siguin els corruptes i els hereus del franquisme els que guanyin la partida?

La resposta és de fet tan simple que espanta: Hi ha molta gent que li tenia moltes ganes a Garzón per tot el que ha tret a la llum i el que podria treure. N'hi ha que si els espolsessin en sortiria molta pols. I la necessitat produeix estranys companys de llit: els enemics del meu enemic poden ser de vegades els meus amics.

La decisió del CGPG no deixa de sorprendre tant a Espanya com a l'estranger. I no m'estranya. A veure qui es podrà prendre seriosament ara la justicia espanyola, jo per descomptat que no. Com diu un col·lega informàtic utilitzant una metàfora del seu àmbit, "cuando un PC se cuelga demasiadas veces, o reinicias o formateas."

Camí desconegut


Abans d'ahir va tenir lloc la Fira de Postgraus de la UAB i, tot i que no hi vaig anar ("prou feina tinc amb 3er de Periodisme com per començar-me a preocupar ara pels postgraus", vaig pensar), no vaig poder resistir-me a la temptació d'agafar un parell de tríptics sobre màsters i, de retruc, consultar els que oferia la UB. Mala idea, perquè així a botepronto en vaig veure 4 o 5 que m'interessaven. 3 d'ells m'interessen especialment: Estudis d'Àsia i Pacífic, Llengua i Civilització de l'Antic Egipte, i Cultures i Llengües de l'Antiguitat. El primer en què em vaig fixar és més general, Gestió del Patrimoni Cultural, i la veritat és que pràcticament em va deixar d'interessar en el moment que vaig veure els anteriors (ja se sap, allò que un clau treu un altre clau). I en el cinquè (Biodiversitat) demanen formació prèvia en Biologia, Ciències Ambientals o semblants, així que va a ser que no... (posa que ocasionalment es valorarà l'entrada d'estudiants amb altres formacions, però no hi posaria la mà al foc)

El problema no està només en decidir-me per un dels 3 que m'interessen especialment, sinó que m'interessen més camps a part del de les cultures antigues. Aquest m'interessa per curiositat personal, però a part d'aquesta crec que tinc una responsabilitat amb el medi ambient i els drets dels animals, als quals podria dedicar-me amb el meu ofici. El que em tira cap enrere és que la vida del reporter de medi ambient sembla força més complicada i insegura que la del comunicador cultural. De moment he demanat les pràctiques professionals al programa
El medi ambient de TV3... confio que això m'ajudi a veure més clar si realment estaria disposat a escollir aquesta via.

De tota manera, encara em queda temps per decidir-me i ara el primer és acabar el quatrimestre invictus...

"-(Obi-Wan Kenobi) El Maestro Yoda insiste en que debo abrir mi mente al futuro.
-(Qui-Gon Jinn) Pero no a costa del presente."
(Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma)

"-Difícil es de decir... Siempre en movimiento está el futuro."
(Yoda; Star Wars Episodio V: El Imperio Contraataca)