diumenge, 21 de febrer de 2010

Ídolos y tópicos


No es ningún misterio que los ídolos nacionales gustan. Todo país los hace suyos y los venera, siempre hace gracia que lo propio tenga éxito en el extranjero. En el caso de España el último de estos ídolos es Penélope Cruz, la única actriz española que ha conseguido hacerse una carrera en Hollywood y mantenerse en la cumbre, hasta el punto que su inicial (“Pe”) se considera suficiente referencia para saber de quién estamos hablando. Posiblemente su éxito se deba, además de haber trabajado con reputados directores como Pedro Almodóvar (de quien es la diva) y Woody Allen (con quien obtuvo el Óscar por su papel en Vicky, Cristina, Barcelona), al hecho de que encarna a la perfección la esencia de la femme fatale latina que tanto gusta en Hollywood.

El cine tiene un poder asombroso para crear tópicos y hacerlos perdurar, ya se trate de personajes reales como Penélope Cruz o ficticios como Bridget Jones. Según estos cánones, todas las españolas responden al canon de mujer pasional y echá p’alante, y todas las inglesas treintañeras (rubias y solteras, para incluir aún más tópicos) deben de ser unas estúpidas amargadas de la vida porque no encuentran marido. Pero, ¿cómo se puede asimilar el carácter de una persona a todos los habitantes de un país? ¿O es que todas las españolas son Penélope Cruz o, en su época, Marisol? Sin embargo, el éxito de los tópicos es justamente que simplifican la compleja realidad. Y Penélope Cruz es todo un tópico encarnado, por lo que no es de extrañar su éxito.

Antaño, un país se distinguía por sus héroes nacionales, que encarnaban una idea común a todos los países: el espíritu de superación del ser humano y de una nación, el ser los primeros en llegar a los polos, a la Luna o en coronar el Everest. En cambio, los ídolos a menudo no encarnan más que a ellos mismos porque representan el éxito individual y no el colectivo. Sin embargo, a menudo desatan el fervor popular con una intensidad incluso superior al de estos héroes. Apostaría a que actualmente más gente asocia a Noruega con Alexander Rybak que con Roald Amundsen.

4 comentaris:

  1. Personalmente odio a Penélope Cruz, no la veo buena actriz por mucho que se ha aferrado como ha podido a las oportunidades que le ha dado Hollywood y haya escalado penosamente las dificultades, primero estando con miles de famosos y ahora aprovechando que Allen le ha echado el ojillo.
    Pero sí que es verdad que ahora está en boca de todos y parece representar, para bien o para mal, España... aunque me da rabia eso que dices, que defina la figura de la mujer española... ¬¬

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  2. Yo no he seguido su carrera así que no puedo opinar si es en general buena o mala actriz; sólo la vi en Vicky, Cristina, Barcelona (y porque era de Woody Allen) y no me entusiasmó (como tampoco la película, dicho sea de paso). Pero tal como dices, ha sabido aprovechar las oportunidades y a menudo esto vale tanto como tener talento...

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  3. Jo ja no sé si és que ella és una bona trepa... o si és que els directors només hi pensen quan els cal algú per un paper així (llegeixi's "passional-llatina-seductora"). El seu paper a VCB sembla una segona part de la Raimunda de Volver. I la Carla de Nine, bluf!... Jo no puc entendre tanta nominació a Oscars, Globes... i altres premis desconeguts pels que no treballem a la indústria del cinema ni tenim un peu als EUA (i que només sonen a Espanya si és que Don Almodóvar i la d'Alcobendas hi estan nominats). A Nine, la Pene (què bona era aquella época en què encara se l'anomenava Pene!) es remena durant UNA cançó... No fa res més! I em sembla que si "està divina" és més pels bons maquillatges i els plans tan sensuals del Marshall que no pas per sí mateixa.

    El que jo venia a dir, abans de despotricar una mica sobre la Penny, és que em sembla que el que aquí compta és la veneració dels -sobretot- americans a l'exoticitat d'aquests personatges, no sé si definidors dels espanyols.
    M'agradaria pensar que no l'adoren i creuen alhora que ser D.O. Española comporta tenir aquest caràcter. De la mateixa manera que no deuen creure que els catalans som tots uns depressius-reflexius-introspectius de les relacions (Coixet) ni juguem a bàsquet brillantment bé com el Gasol. Però la NBA és més notícia des que hi tenim sang catalana i ens agrada sentir a la tele que el Ferran Adrià ha estat portada de no sabem quina prestigiosa revista de cuina... sense haver posat un peu al Bulli.

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  4. Si li han donat un Oscar, almenys una mica la deuen adorar. Ara, no sé en què estaven pensant perquè crec que no fa cap gran paper a Vicky, Cristina, Barcelona, i segur que abans que ella n'hi havia de millors.

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