dimecres, 24 de febrer de 2010

Arte urbano


Imagen: Banksy (http://www.banksy.co.uk/)


En la última clase de periodismo cultural hablamos entre otras cosas del arte urbano, tomando como ejemplo el fenómeno de Banksy, y cerramos con la siguiente pregunta: ¿Es arte el arte urbano?


Bueno, para empezar el propio término incluye la palabra “arte”, aunque este es actualmente un concepto muy subjetivo. Si nos atenemos a la definición de la RAE, que lo concreta como una “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”, sin concretar unos cánones de belleza o recursos a utilizar concretos, el arte es muy amplio y, sin duda, abarca al arte urbano. De hecho, algunas tendencias contemporáneas han llevado este concepto a un extremo de abstracción tal, que uno puede coger una barra de hierro oxidada, doblarla y decir que se trata de una metáfora para concienciar a la gente sobre la disfunción eréctil. Y habrá quien se lo crea, le aplauda e, incluso, puede que le den algún premio.


Otra cuestión es si se trata de buenas o malas obras, pero tal valoración es aplicable a todo tipo de arte y bien puede ser más artístico un mural hecho en la calle que ciertas estatuas en un museo. Al fin y al cabo, la mayoría de las piezas que hoy están consideradas como arte (desde las esculturas de la Antigüedad hasta las fotografías) se crearon en la calle y, por lo tanto, fueron también arte urbano (y en muchos casos, las piezas que hoy consideramos arte en su época no fueron más que utensilios).


La diferencia esencial es el soporte, que en el arte urbano aprovecha los propios elementos de la arquitectura urbana mientras que en el arte convencional los soportes suelen ser movibles (a no ser que se trate de arquitectura o de esculturas especialmente voluminosas); y que en muchos casos no son perdurables, como los mantras de arena de los monjes tibetanos. Y en mi opinión, es la concepción mercantilista que Occidente tiene del arte lo que a menudo excluye a este tipo de obras: si no se pueden poseer materialmente, si no se pueden comprar ni vender, si no mueven dinero, no interesan. Su desgracia es que, en nuestra sociedad, el valor artístico va ligado al económico y el primero no se concibe sin el segundo.


dilluns, 22 de febrer de 2010

Ad astra per aspera


Fotografía: Estatua de Edmund Hillary, el primer hombre en coronar el Everest, mirando al Mount Cook o Aoraki en Nueva Zelanda. Fuente: Wikipedia.


En la entrada anterior hablaba de los héroes nacionales: personas cuyo éxito simboliza el éxito de un país, aunque en según qué campos sea dudosa esta asimilación. No hay duda de que Yuri Gagarin y Neil Amstrong deben su éxito a la tecnología aeroespacial de la Unión Soviética y de Estados Unidos, respectivamente, (en cuanto a si el hombre llegó a la Luna, es otro debate), y en este caso si que está justificado. Más dudoso es que el éxito de Robert Peary, Roald Amundsen o Edmund Hillary sea asimilable a su nacionalidad, pero en todo caso siempre es un orgullo para cualquier país haber sido la cuna de la primera persona en conseguir un determinado hito. El ser humano glorifica aquello conseguido a través de la dificultad, como ya expresó Séneca en su famosa frase “ad astra per aspera” (hacia las estrellas a través de la dificultad), que fue justamente el lema de la misión Apolo 1.


Actualmente, asistimos a esta misma batalla en otros campos. El de los deportes es un ejemplo muy claro, como se vio hace año y medio con los Juegos Olímpicos de Pekín o cuando “la roja” ganó la Eurocopa. Un país necesita héroes nacionales, aunque formen parte de un colectivo mayor, hasta el punto de que en Catalunya Radio se refieren a Los Angeles Lakers como el equipo de Pau Gasol (cuando el capitán es Kobe Bryant). Este fenómeno también se da a menor escala: en su región, Fernando Alonso no es el piloto español sino asturiano; y en su comarca Rafa Nadal no es el tenista mallorquín sino el tenista de Manacor. Y en los Juegos Olímpicos de invierno que están teniendo lugar en Vancouver, en Catalunya Radio mencionan a todos los deportistas catalanes que participan, aunque estén en el puesto nº 54: lo importante es que los nuestros están metidos en algo importante (con ello no quiero negarles su reconocimiento, pues es un hito importante competir en unos Juegos Olímpicos).


De hecho, en sus inicios los Juegos Olímpicos ya eran una competición entre naciones y el ganador adquiría estatus de héroe. Puede que las cosas no hayan cambiado mucho a lo largo de casi tres milenios.

diumenge, 21 de febrer de 2010

Ídolos y tópicos


No es ningún misterio que los ídolos nacionales gustan. Todo país los hace suyos y los venera, siempre hace gracia que lo propio tenga éxito en el extranjero. En el caso de España el último de estos ídolos es Penélope Cruz, la única actriz española que ha conseguido hacerse una carrera en Hollywood y mantenerse en la cumbre, hasta el punto que su inicial (“Pe”) se considera suficiente referencia para saber de quién estamos hablando. Posiblemente su éxito se deba, además de haber trabajado con reputados directores como Pedro Almodóvar (de quien es la diva) y Woody Allen (con quien obtuvo el Óscar por su papel en Vicky, Cristina, Barcelona), al hecho de que encarna a la perfección la esencia de la femme fatale latina que tanto gusta en Hollywood.

El cine tiene un poder asombroso para crear tópicos y hacerlos perdurar, ya se trate de personajes reales como Penélope Cruz o ficticios como Bridget Jones. Según estos cánones, todas las españolas responden al canon de mujer pasional y echá p’alante, y todas las inglesas treintañeras (rubias y solteras, para incluir aún más tópicos) deben de ser unas estúpidas amargadas de la vida porque no encuentran marido. Pero, ¿cómo se puede asimilar el carácter de una persona a todos los habitantes de un país? ¿O es que todas las españolas son Penélope Cruz o, en su época, Marisol? Sin embargo, el éxito de los tópicos es justamente que simplifican la compleja realidad. Y Penélope Cruz es todo un tópico encarnado, por lo que no es de extrañar su éxito.

Antaño, un país se distinguía por sus héroes nacionales, que encarnaban una idea común a todos los países: el espíritu de superación del ser humano y de una nación, el ser los primeros en llegar a los polos, a la Luna o en coronar el Everest. En cambio, los ídolos a menudo no encarnan más que a ellos mismos porque representan el éxito individual y no el colectivo. Sin embargo, a menudo desatan el fervor popular con una intensidad incluso superior al de estos héroes. Apostaría a que actualmente más gente asocia a Noruega con Alexander Rybak que con Roald Amundsen.

Les paraules volen, els escrits perduren


Hola a tots i totes.

Obro aquest blog per a l'assignatura de Periodisme Cultural. De fet, va començar com a fotolog però ho canvio a blog perquè d’altra manera només comenta qui té fotolog... i per un petit problema tècnic que m’ha sorgit avui. Si voleu veure les dues úniques entrades del fracassat format anterior, podeu mirar aquí:

http://www.fotolog.com/comtedelamola/

Resumint el que vaig comentar a la primera entrada del fotolog, la idea és escriure un comentari setmanal sobre una qüestió relacionada amb l'àmbit de la cultura que ens haurà plantejat el nostre professor, José María Perceval. Ocasionalment, com a extres, faré entrades sobre altres temes.

Les entrades seran en català o en castellà, segons em senti més còmode per al tema en qüestió. Intentaré tant com pugui utilitzar un llenguatge que abarqui els dos sexes i, aprofitant les possibilitats de les eines virtuals, em permetré una llicència en l'ús de l'arroba per evitar tedioses repeticions de paraules en ambdós gèneres; tot i així, quan utilitzi el masculí genèric considero per igual ambdós sexes.

He configurat els comentaris en obert perquè tothom en pugui fer, però he activat la revisió per evitar spam, que en el fotolog m’hi he trobat, i per això no apareixeran d’immediat, però procuraré revisar el blog cada dia i i contestar-los. Seria d’agrair que poséssiu el nom en l’autoria del comentari, almenys perquè jo sàpiga a qui m’estic dirigint, i que cuidéssiu una ortografia mínimament correcta.

A veure si el blog té més èxit.