dimarts, 30 de març de 2010

Aqua/Aria, una historia sobre la felicidad cotidiana

Las buenas historias no necesariamente son grandes historias con un argumento épico. A veces se encuentran pequeñas perlas que cuentan historias cotidianas de las que se puede aprender mucho. Es el caso de uno de los pocos manga que sigo leyendo tras mi época más friki: Aqua/Aria, de la mangaka Kozue Amano. Aria (con 12 tomos) es la continuación de Aqua (de 2 tomos), pero son la misma historia que simplemente cambio de título. En España la editorial Ivrea lleva publicándolos desde ya ni me acuerdo cuándo, y a día de hoy ya sólo les queda por publicar el último volumen. También cuenta con una serie de animación de tres temporadas (13 capítulos la primera y la tercera, 26 la segunda, un capítulo especial de transición entre la primera y la segunda y otro especial como final de la historia).


Aria se sitúa en un futuro lejano (la historia empieza en el año 2301) en el que Marte ha sido convertido en un planeta habitable. Incrementando la temperatura del planeta, este ha quedado cubierto en su mayoría por agua y por ese motivo ha sido renombrado Aqua. En la ciudad de Neo Venezia, construida a semejanza de la Venecia de la Tierra, una de las profesiones más respetadas es la de undine (gondolera), puesto que una gran parte de las actividades se realizan usando la góndola como transporte. La protagonista de la historia es Akari Mizunashi, una chica de la Tierra que decide irse a vivir a Neo Venezia para convertirse en undine. A medida que avanza en su aprendizaje, conoce a otras gondoleras junto a las que descubre las maravillas de esa ciudad y que la felicidad puede hallarse en las cosas más cotidianas.


La belleza de esta historia es que refleja de manera sencilla la felicidad que se puede encontrar en cosas tan simples como explorar un lugar que no conocías, pasar una tarde paseando con l@s amig@s, sentarse en el puerto o en un café a contemplar el atardecer… Es una historia que avanza muy poco a poco, pero no importa, pues su encanto está en la atmósfera tranquila que transmite. Es una historia para relajarse y deleitarse en la belleza de los pequeños momentos.

dilluns, 22 de març de 2010

Poema de Navidad

Hace algún tiempo, haciendo limpieza en mi casa encontré este poema de Navidad que me hicieron aprender en primaria. Yo no sé cómo nuestra tutora no pensó en el trauma monstruoso al que sometía a unos tiernos infantes... Aquí va:


Carta de verdades llena,
muy sentida y amorosa,
que escribió un pavo a su esposa
la víspera de Nochebuena

Pava de mi corazón:
Escúchame… y no te asustes ni te asombres.
No te fíes de los hombres,
tú no sabes como son.

En mi anterior carta te decía
lo bien que en Madrid yo estaba,
y lo que me paseaba
por sus calles cada día.
Mas bien mis paseos pagué,
pues un domingo salí
y un hombre se fijo en mí.
Yo asombrado le miré,
¿Cuánto vale?, preguntó.
Y mi cicerón le dijo,
50 euros, precio fijo,
¿lo quiere usted? ¿Sí o no?
Yo sentí un escalofrío,
quise en vano hacer la rueda,
vi brillar una moneda,
y el hombre exclamó ¡ya es mío!
Por las patas me cogió
(figúrate qué trabajo)
y ¡ay, pava! cabeza abajo
a su casa me llevó.

Ya iba a llorar como un niño,
cuando a la casa llegamos,
y vi que mis nuevos amos
me trataban con cariño.
¡Vaya un pavo,
si es de lo bueno,
si pesa casi un quintal,
parece que esta relleno!
Manuela, cuídelo bien,
(Manuela era la criada)
que no le falte de nada.
Señorito, ya lo sé.
Déle a comer lo que quiera,
muchas nueces sobre todo.
En fin hija, de tal modo
me trató la cocinera,
que yo, sin pensar en nada
más que engordar, decía
¡no hay ganga como la mía,
ni vida tan regalada!

Pero ¡ay pava de mi corazón!,
de lo que me acabo de enterar,
y que te va causar
un grandísimo dolor:
¿Sabes por qué me cuidaban
con tal lujo y tal derroche?
¡Para comerme esta noche,
por eso me cuidaban!

Ten presente esta lección
y en ella tus ojos fijos,
y que la aprendan mis hijos,
hijos de mi corazón;
y gritad una y mil veces,
con voz que a la tierra asombre,
¡guerra a la mujer y al hombre,
a las trufas y a las nueces!

divendres, 19 de març de 2010

Anatomía de un antagonista


[AVISO: Contiene spoilers de Tales of Symphonia. Si estáis jugándolo o vais a hacerlo, más os vale no seguir leyendo.]


Toda historia tiene sus protagonistas y sus antagonistas. Sin embargo, a menudo no está clara la frontera entre unos y otros. Normalmente se asume que los personajes cuyo comportamiento calificaríamos de “bueno” o “justo” son los protagonistas, y que los antagonistas son aquellos que intentan impedirles que logren sus metas. Sin embargo, ello no impide que los antagonistas no siempre sean necesariamente malvados o que, aun siéndolo, tengan sus razones argumentadas de por qué son malvados. Solemos pensar en los protagonistas como transmisores de valores y actitudes (buenas pero también malas, si el protagonista es un villano), pero los antagonistas realmente interesantes son aquellos que, a pesar de ser malvados, un@ puede ponerse en su lugar y entender, sin que ello implique necesariamente justificar, su comportamiento.


Uno de mis antagonistas preferidos es Mithos Yggdrasill, del videojuego Tales of Symphonia para la consola Nintendo GameCube, gran juego que actualmente resulta complicado encontrar pues han pasado ya cinco años desde su lanzamiento. Antes de continuar, avisar a quien tenga la intención de jugar a este juego (como una de mis amigas) que NO SIGA LEYENDO, pues lo que viene a continuación destripa algunas de las mayores intrigas del argumento.


Al principio del juego, Mithos es conocido por ser el héroe que puso fin a una gran guerra 4000 años antes de los acontecimientos del juego. Era semielfo, condición que en su mundo le convertía en un marginado; él y sus compañeros fueron traicionados por un humano y su hermana fue asesinada a causa de eso. Por ese motivo, Mithos desarrolló un profundo miedo y aversión hacia los humanos, y eso le condujo a crear una organización formada por semielfos con la que controlar el mundo. Sin embargo, su objetivo no era el poder en sí mismo, sino eliminar las diferencias de sangre entre elfos, humanos y semielfos para crear una raza de seres iguales. De ese modo creía que acabaría con la discriminación, y así lo dice: “La gente teme a los que son diferentes. Por lo tanto, la solución es que todo el mundo sea igual.” (Esto puede verse como una crítica a los sistemas autoritarios, cosa que por otra parte dudo que estuviese en las intenciones de los desarrolladores japoneses)


Este plan, que Mithos consideraba una manera de lograr un mundo sin discriminación, no es visto de igual manera por los protagonistas. En primer lugar, por la manera en que quiere lograr ese objetivo: mediante unas gemas mágicas llamadas exferas (sí, con “x”) que anulan la personalidad del individuo y lo convierten en un ser sin alma ni sentimientos que no vive sino que solamente existe como si de un autómata se tratase. Se puede poner en duda si una vida así merece la pena, pero lo que de verdad resulta terrible es que estas exferas se activan tomando la vida de otra persona, cosa que Mithos justifica diciendo que “la revolución comporta sacrificios”. Evidentemente, Mithos utiliza a humanos para este fin, a los que confina en “granjas humanas” (ahí se podría ver también un paralelismo con la manera como se trata en nuestra sociedad a los animales para la producción). Así, acaba tratando a los humanos exactamente igual a como estos trataban a los semielfos, convirtiéndose justo en aquello contra lo que luchaba. Es el triunfo del dolor (por la muerte de su hermana) sobre sus ideales.


Hay otro tema alrededor de Mithos: la manera en que busca salvar el mundo. Para poner fin a la gran guerra que estaba a punto de acabar con el mundo, lo dividió en dos dimensiones paralelas para aislar las fuerzas enfrentadas. Sin embargo, eso provocó que no hubiera suficiente maná (la energía que daba vida a los seres de ambos mundos) y que estos tuvieran que alternar periodos de prosperidad y decadencia, marcados por el sacrificio de un Elegido que debía dar su vida para invertir el flujo de maná hacia su mundo. Es así que este sistema, si bien mantenía a raya a las fuerzas que causaron la guerra, implicaba también el sufrimiento y el sacrificio de un gran número de gente. Sin embargo, hay quienes defienden que en verdad él tenía razón, ya que al volver a unir ambos mundos los conflictos surgieron de nuevo y eso dio lugar a más sufrimiento. Sin poner en duda las demás cosas horribles que hizo, podemos preguntarnos si este sistema era lícito o no teniendo en cuenta que Mithos realmente lo veía como una solución para evitar otra gran guerra, y él mismo lo dice al ser derrotado: “Quería mi propio mundo, así que no me arrepiento de mis acciones: volvería a repetirlo todo paso por paso”. ¿Héroe caído o villano sin más? Decidid por vosotr@s mism@s.

diumenge, 14 de març de 2010

¿Quién es más loco, el loco o el loco que sigue al loco?


El personaje de la foto (extraída de un grupo de Facebook) es el Matraca, un pintor bohemio más que conocido por los habitantes del centro de Terrassa (Vallès Occidental) por su atuendo y comportamiento bastante estrafalario, pues suele pasearse por la ciudad con andares curiosos, cantando y bailando como puede apreciarse en el vídeo que enlazo: El Matraca bailando en Terrassa (este aún es normal, comparado con cuando toca la guitarra en pelota picada en el balcón de su casa...)

Decía Freud que el artista debía ser un enfermo mental. ¿Podemos asumir, por lo tanto, que todo artista debe estar fuera de sus cabales? Con todos mis respetos hacia el señor Freud (que tampoco tenía la propia testa muy en su lugar, pues para él las pulsiones debían de explicar hasta el motivo por el que a las personas con una vida sexual más sana se les cortaría menos la mayonesa), yo creo que no.

Para empezar, ha habido muchos artistas que no estaban locos, si bien podían ser más o menos excéntricos. Los grandes músicos a menudo sufrieron épocas de incomprensión y miseria, pero de ahí a decir que estaban locos hay un abismo. Leonardo Da Vinci, gran inventor a la vez que artista, debía estar por lo menos medianamente cuerdo para dominar los intrincados de la ingeniería a un nivel más avanzado que el de su época. A Jules Verne se le tildó de loco por imaginar máquinas capaces de sumergirse en las profundidades de los océanos o ir a la Luna, pero he aquí que sus creaciones imaginarias se convirtieron en realidad. Solía decir yo que los grandes genios nunca han sido comprendidos en su época, a lo que un amigo mío me respondía "ni los locos tampoco, ni en la suya ni en ninguna". Sólo el tiempo discierne entre ambos casos, y no siempre lo hace.

Así que, los que consideramos artistas locos, ¿realmente lo están o son sólo unos incomprendidos? Es más, aun suponiendo que lo estén, ¿no puede ser que lo estén fingiendo? El artista es a veces alguien bohemio y excéntrico, pero anormalidad en su comportamiento no implica necesariamente anormalidad en sus procesos mentales.

Distinguir la frontera entre la excentricidad y una cierta paranoia es una cuestión difícil, pero una cosa está clara: un artista al que se considera un poco loco tiene un morbo extra, y en el extraño mundo del arte actual esto parece ser un valor añadido. No creo que el artista deba ser necesariamente un enfermo mental o en menor medida parecer loco, pero sin duda esto contribuye a que sea más conocido. El arte vende más cuando lleva asociado el morbo o la excentricidad. Ello me recuerda a una famosa frase de Obi-Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias: Una nueva esperanza: ¿Quién es más loco, el loco o el loco que sigue al loco?

divendres, 12 de març de 2010

La falsa civilització

http://zeusinmemoriam.blogspot.com/

El cas que presenta el blog que enllaço és només un dels molts que tenen lloc. Zeus era un cadell de gos que va ser sacrificat al CAAC (Centre d'Acollida d'Animals de Companyia) de Barcelona sense necessitat i quan havia rebut una petició d'adopció.

Qualsevol que hagi tingut animals de companyia sabrà que cadascún té el seu propi caràcter, la seva pròpia vida. Sacrificar un animal no és com arrencar una flor pensant que n'hi ha moltes d'iguals. És acabar amb una vida única i amb un ésser capaç de sentir.

No he conegut Zeus, però veient les fotos, llegint la "carta de un perro muerto" que hi ha en aquest blog i pensant que tenia una vida pròpia que va ser tallada injusta i innecessàriament, m'he sentit molt trist. I més en pensar que això no són casos aïllats i haver de reconèixer un cop més que, més enllà de la bombolla en què vivim els qui aconseguim ser feliços, el món és un lloc horrible indigne de ser anomenat "civilització".

Grans pelis: Como perros y gatos


Hi ha pelis tan grans que un no es queda tranquil si no comparteix l'experiència que li han causat... "Como perros y gatos" (segur que es van passar dies sencers tancats en una habitació per triar el títol) és una d'elles... En fi, jutgeu vosaltres mateixos.

La peli tracta d’uns gossos equipats al més pur estil James Bond que intenten evitar una conspiració mundial per part d’uns gats que volen dominar el món. El capo (típic gat blanc i pelut) vol crear una fórmula química per fer que tots els humans tinguin al·lèrgia als gossos, i així instaurar la seva hegemonia com a animals de companyia.

Us heu recuperat? Vale, anem a detallar:

El gos protagonista (Lou) va a parar a casa d’un científic boig que està creant una fórmula per evitar l’al·lèrgia als gossos. El capo felí (Sr. Picarols... com es vol fer respectar com a dolent amb aquest nom?) vol aconseguir la fórmula per invertir-la i crear l’efecte contrari: que tots els humans tinguin al·lèrgia als gossos. Abans de continuar, cal deixar clar que aquest gat està completament boig, per si no ho havíeu notat.

L’equivalent caní de la CIA envia a un grup d’agents per protegir la casa del grup dels gats. El millor és un que viu en un laboratori subterrani camuflat com una paperera (brutal). Destaquem també el jefe dels gossos perquè és l’únic a part del prota que farà alguna cosa de profit a posteriori.

Els gats envien a un blau rus (raça felina per als no entesos) per robar la fórmula (aquests yankis... fins i tot a una peli d’animals els russos han de ser els dolents). El millor és que parrrla amb accent rrrus i va arrrmat fins a les urrrpes amb tota mena d’explosius i un boomerang (... S'accepten apostes sobre què bebia el guionista mentre escrivia... jo dic que una ampolla de whisky, com a mínim). Després d’una lluita trepidant amb el Lou i el jefe gos, el gat perd de la manera més trista i patètica: obren la porta de la casa de cop i el deixen fet una moqueta.

Més tard, el Lou fot un estropici al laboratori del profe mentre juga a pilota. Trenca totes les potingues químiques i per pura chiripa se salva la fórmula correcta, amb la qual cosa li estalvia al profe la feinada d’anar provant una per una. En assabentar-se d’això, el Sr. Picarols posa en marxa el seu pla últim: s’apodera de la fàbrica del seu amo mentre la seva màfia captura la familia del Lou, llavors envia una gravació a la CIA canina exigint-los la fórmula com a rescat.

Aquí ve un tros realment brutal de la peli: el Lou i el jefe gos agafen una mena de vehicle futurista (semblant al tren d’una muntanya russa) que, segons el jefe gos, va a 190 m/s... jo no sé si al guionista li van ensenyar factors de conversió, però això són 684 Km/h... i sense esvorancs! I encara els diuen que poden treure el cap per la finestra! Aquí el guionista ja anava molt, MOLT begut...

Així, sense desintegrar-se pel camí, arriben al que seria el Consell de Seguretat de la ONU (amb cartellets indicant els països i tot!), on gossos de tots els països s’han reunit per decidir què fan, entre ells un pastor alemany que m'encanta quan diu “nein!” Total, que decideixen que a la família humana els donin pel sac, perquè està en joc el futur de tots els gossos. Tot molt semblant al funcionament real de la ONU, vaja.

Com era d’esperar, el Lou s’emporta la fórmula i acudeix a pagar el rescat, com no, en un port solitari i de nit. Aquí apareix la fèmina del grup, que ha posat un localitzador a la limusina del capo dels gats, i juntament amb el Lou i el jefe gos van a la fàbrica on el Sr. Picarols està fabricant a nivell industrial la fórmula d’al·lèrgia als gossos. I atenció aquí: Planeja escampar-la per tot el món amb l’ajuda d’un exèrcit de “camarades” ratolins infectats... que han s’actuar seguint les instruccions d’un manual vermell. Més referències antisoviètiques, sisplau?

Fent l’imbècil, un dels gats (crec recordar que era el propi Sr. Picarols) cala foc a la fàbrica, que explota mig minut després que els humans hagin pogut sortir sans i estalvis. Llavors apareix el jefe gos arrastrant el Lou, que tu ja saps que està perfectament pro el prota no. Acaba tot molt maco, amb el Lou vivint feliç amb la seva família humana i els 00guau com a amics.

Us ha agradat? La voldríeu veure? Bé, doncs... sapigueu que la tinc gravada en DVD! Per cert, sobre la imatge de la peli: el blanc és el grandíssim Sr. Picarols i el gos en primer pla és el Lou.

dissabte, 6 de març de 2010

Creatividad (2)

Rebuscando entre mis fotos, he encontrado algo que bien puede servir para la tarea encomendada (transformar en algo artístico un objeto que no lo fuese), y que tiene el mérito de haberlo hecho yo mismo: una preciosa (modestia aparte) tarjeta de cumpleaños hecha a partir de un trozo de goma-eva en el que mis gatas se afilaban las uñas.


Creatividad

Cualquier objeto puede ser artístico con un poco de creatividad.

Esta semana teníamos, más que una cuestión sobre la que escribir, un reto: Crear o buscar algún objeto que, a priori, no fuera artístico y convertirlo en artístico. Dicen que el que busca encuentra, aunque a veces encuentras sin buscar, y esto fue lo que me sucedió a mí. Doy las gracias a los compañeros o compañeras que dan rienda suelta a su creatividad y se dedican a transformar las sosas mesas y pizarras del Chalet (un edificio de la UAB) en murales donde plasmar sus dotes artísticas:























Sin embargo, el arte puede tener una función no sólo estética, sino que también es una vía para expresar opiniones e ideologías:

divendres, 5 de març de 2010

Los toros en el campo, las corridas en la cama


"Algunos dicen que el toro es como una mujer para el torero, que lo ama hasta llegar a la penetración." Esta frase la dijo el profesor Perceval (para quienes no sean de la facultad, el profesor que nos encargó hacer este blog) durante la primera clase de periodismo especializado. No sé quiénes eran los señores en cuestión, pero probablemente gozarían de las simpatías de la señora Esperanza Aguirre, el señor Francisco Camps o incluso (vergüenza propia) algunos diputados del PSC, que defienden las corridas de toros como "bien cultural".


Que son un bien cultural, dicen. Que hay que preservar las costumbres y tradiciones españolas, tan perseguidas en Cataluña. Que hay que evitar estas prohibiciones por parte de intolerantes que no respetan las libertades. Que los aficionados a los toros tienen derecho a que se sigan celebrando las corridas.


Puestos a reivindicar nuestra cultura, el circo romano también era un bien cultural en la antigua Hispania, ¿por qué no recuperarlo? O sin ir tan lejos, esa tradición tan espectacular y típicamente española como era la Inquisición, con sus cucuruchos, su potro de tortura y esas hogueras tan hermosas donde quemaban a los herejes… luego vinieron esos estúpidos reformistas, que no entendían de tradiciones ni de nada, y la abolieron. Así está ahora España, ¡la de puestos de trabajo que darían ahora el circo y la Inquisición, y de paso solucionaría el problema de las cárceles echando a todo quisqui a las fieras!


Ironías aparte, la tradición y la libertad no lo justifican todo: en nombre de la tradición, la ablación también debería preservarse en África porque es una práctica cultural y un signo de identidad; y en cuanto a las libertades y derechos de los aficionados, en otros países también hay gente aficionada a la caza furtiva y nadie defiende su libertad de practicar su “deporte”.


Pero bueno, como es bien sabido, los catalanes somos más malos que la tiña y queremos erradicar todo reducto de cultura española. Es cuestión de tiempo que empecemos a quemar todas las obras de autores españoles o escritas en la lengua patria que llenan nuestras bibliotecas, y los documentales de Rodríguez de la Fuente de las filmotecas (debo ponerlos a buen recaudo antes que llegue ese día). La Feria de Abril será declarada exaltación del terrorismo, las sevillanas serán un rito satánico, y los Mossos echarán al calabozo a quienes osen vender CDs de La Húngara en el top manta. Los restaurantes deberán servir paella a escondidas bajo el nombre camuflado de “arròs valencià” y (lo peor de todo) se declarará la ley seca contra la sangría.


La gran demagogia que se está haciendo con este tema es convertirlo en la eterna confrontación Cataluña-España, caballo de batalla que en la política da muy buenos resultados ya que apela a cuestiones emocionales y no racionales, de modo que pueden ahorrarse la molestia de buscar argumentos para defender una tradición sanguinaria. El orgullo por una cultura es algo que no puede exigirse, sino que debe merecerse, y hay muchos fuera de Cataluña que no sienten que esta sea su “fiesta nacional”: en Canarias las corridas de toros están prohibidas (probablemente pasado mañana declaren la independencia).


¡Será que España no tiene signos de identidad suficientemente dignos de orgullo! El Quijote o la Alhambra son expresiones de una cultura española que no necesita torturar a un animal (del que paradójicamente hace su símbolo) para ser grande. Y desde luego, Cataluña y España serán más dignas de orgullo cuando esta práctica abominable no sea llamada parte de su cultura.