diumenge, 16 de maig de 2010

Cuando la ficción supera a la realidad

Mucho se ha dicho sobre la supuesta falsedad de que el hombre llegase a la Luna. Un amigo mío dice que si con la tecnología de hace 40 años se consiguió enviar un módulo tripulado a la Luna, ahora con una PlayStation 3 cualquiera podría hacerlo; y en cierta ocasión me comentó una serie de incongruencias respecto a las imágenes de los primeros astronautas pisando la Luna: la bandera que ondeaba, las sombras dobles, la ausencia de estrellas en el tapiz negro del espacio… teorías de la conspiración que son muy entretenidas de leer en una tarde aburrida.


No hace mucho vi un documental, titulado Operación Luna, que trataba justamente de estas incongruencias. Según este, todo habría sido una farsa organizada por Nixon, grabada en los estudios de 2001: Odisea en el espacio y dirigida por Stanley Kubrick. Presuntamente luego exiliaron a las quimbambas a los que habían filmado las escenas de los astronautas campando por la Luna y, como no se fiaban, enviaron a agentes de la CIA a liquidarlos. Debo reconocer que el documental tenía su punto y que llamó mi atención ya que justamente había visto otro documental donde desmontaban estas teorías de la conspiración (por ejemplo, que la bandera ondeaba justamente porque, al no haber atmósfera en la Luna, al moverla seguía un movimiento pendular).


Y justo antes de los créditos de Operación Luna te enterabas de que todo el documental era un montaje, lo que se llama un mockumentary o falso documental. Este es, como su nombre indica, una filmación que pretende hacer pasar por auténticos unos hechos ficticios. Lo curioso es que este documental ha servido de base para que muchos crean realmente que el hombre no llegó a la Luna, poniendo en duda aquello de que la realidad supera a la ficción. En este caso es al revés: la ficción supera a la realidad, si está lo bastante bien hecha.



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