dilluns, 24 de maig de 2010

La bella y la bestia


La belleza es, según la RAE, una “propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual.” Normalmente se asocia este deleite al sentido de la vista, mientras que la misma sensación tiene otros adjetivos para los demás sentidos y sensaciones. Asimismo, si producir deleite es una condición sine qua non para la belleza, está claro que se trata de una sensación subjetiva, aunque en cada sociedad existan unos cánones respecto a ella.


Por otro lado, “bestia” es un término que se puede usar no sólo para referirse a una condición biológica, sino ligado a la actitud. No solemos decir que un gato manso es una bestia, y en cambio se puede decir que una persona es bestia cuando consideramos que carece del comportamiento adecuado.


En la última clase de periodismo cultural nos pidieron nuestra opinión respecto a Kate Moss. La verdad es que a priori no supe de quien me hablaban, hasta que me la identificaron con una fotografía de un anuncio y yo solté un (tal vez herético) “ah!, la tipeta esa de los anuncios.” Se supone que debía conocerla, pero para mí no era más que una de tantas modelos de formas estilizadas y ligeras de ropa, una entre muchas que no son más que representaciones públicas de personas que no conozco. No me infunde un particular deleite espiritual (si acaso sería hormonal, y tampoco es que sea mi tipo) que me haga amarla, y no ha llevado el tipo de vida que uno desearía para su hija, así que para mí no es ninguna “bella” sino una “tía buena” a secas.


Bella es también el nombre de una bestia y no, no me refiero a la hiperhormonada adolescente que protagoniza Crepúsculo, sino a una hembra de leopardo que vive en el parque de Masai Mara, en Kenya. Bella es uno de los animales protagonistas de la serie documental Diario de los grandes felinos (Big Cat Diary), que lleva varias temporadas siguiendo la vida de diversos felinos del parque. A lo largo de los capítulos uno llega a cogerles cariño y, aunque no soy tan inconsciente como para pensar que no son más que gatos grandes, tienen actitudes muy conmovedoras como hacer frente a un adversario más poderoso que podría matarles sin problemas, con tal de proteger a sus cachorros. Tal vez no llegue a amarlos, pero sí que se establece una cierta empatía con ellos (lo cual es una de las claves de un buen documental).


¿Quién es la bella y quién es la bestia? Probablemente ambas sean las dos cosas, dependiendo del punto de vista que tomemos. La “bestia” intenta sobrevivir en la dura naturaleza, la “bella” en la dura sociedad.


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